Hace justo un año, nos encontrábamos en la Biblioteca de Andalucía, presentando Seis acordes, un libro de Chema Cano, editado por la editorial Loto Azul.
En el debut literario de Chema Cano, como no podía ser de otro modo, la sala -permitidme la expresión- estaba a reventar. Ahora, casi un año después, vuelvo a conversar con mi amigo Chema Cano, el economista y empleado de banca, que no sorprende con esta maravillosa faceta como escritor y novelista.
Chema Cano y yo hemos compartido innumerables viajes y conversaciones. Y les aseguro que jamás imaginé su vocación literaria, ni su talento, ni esa forma suya -casi obsesiva- de observar el tiempo.
Seis acordes, su primer título, nace inspirada por el discurso de Leonard Cohen en el Premio Príncipe de Asturias de 2011. Con esa referencia histórica, el autor nos invita a recorrer más de un siglo de historia: de 1908 a 2011, pasando por 1936 o 1986.
Pero lo que más me fascina no es el recorrido histórico, sino cómo juega con el lector y cómo -sin darnos cuenta- hay momentos en los que nos suelta de la mano para perdernos en las madejas del tiempo.
Seis acordes es un viaje por Granada, Montreal, Nueva York o Hydra. Sí.
Y una historia que suena al compás de la poesía y de la música, afinada con delicadeza por Chema Cano, en las cuerdas del tiempo.
Naturalmente, hablamos de los personajes de la novela, de libertad, de sensibilidad, y de cómo cada lector completa la historia a su manera. Y hablamos del tiempo, claro. Su obsesión, me confesó.
En su sorprendente faceta como novelista, Chema Cano resulta ser un escritor con rigor, valentía y una sensibilidad que, personalmente, me ha descolocado.
Hay también referencias literarias a Lorca y Cohen.
Pero sobre todo, hay una voz sensible que se adentra con extraordinaria sensibilidad y delicadeza en asuntos que, como antes, siguen plenamente vigentes.
Esta charla con Chema Cano, con mi amigo Chema Cano, como las buenas historias, como los buenos amigos, como el tiempo cuando se afina en seis acordes, me deja buen sabor de boca.
Si no pudisteis disfrutar de esta maravillosa conversación con (c)alma y en directo, puedes hacerlo ahora en mi canal de YouTube.
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